Tecnología DisruptivaStar Trek cambio la ficción y también la realidad

¿Cuál es el dispositivo más útil que cabe en tu mano?

Si estás pensando en el móvil, eres de ayer. Es, por supuesto, el TRICORDER.

«¡Soy médico, no ingeniero!» Esta frase es del Dr. McCoy, personaje de la mítica Star Trek, una serie que cambió la historia de la ciencia ficción en el siglo XX. Hoy en día el estilo ‘60 de la serie ya no se aguanta y hasta hace reír bastante (sin ofender, queridos Trekkies!). Pero independientemente de que si te gustó la serie o no, la importancia de este show televisivo va mucho más allá.

Las ideas que se comunicaron fueron revolucionarias para la época. P.e. la tripulación de razas mixtas: un ruso, una mujer negra… Recordemos que la serie se estrenó en época de separación de razas en América y la Guerra fría estaba todavía bien calentita para hacer predicciones de colaboraciones con Rusia.

A nivel tecnológico es destacable que de la mente de los creadores de esta ficción, salieran algunas ideas que luego han servido de guía para dispositivos tecnológicos punteros en el mundo real. Pocos saben p.e. que el traductor universal de Google, el Pixel Buds (unos auriculares que te traducen 40 idiomas), tiene su origen en el traductor universal de Star Trek (“combadge”).

En el campo de la medicina brilla con luz propia el Tricorder, un aparatito que conseguía comprobar las constantes vitales del paciente sin siquiera tocarlo. Además, su tecnología –tremendamente futurista para la época (años 60, fecha de los primeros episodios de la serie)– lograba realizar un diagnóstico inicial en un tiempo récord. Tras escuchar ese “bip, bip” tan familiar, el Dr. McCoy podía reconocer la gravedad del enfermo que tenía delante.

 

¿Qué es eso? Para resumir el concepto a todos los que no tuvieron la oportunidad de seguir a Star Treck, es el dispositivo básico del médico del futuro.
Un pequeño aparato que fusiona a varios departamentos: radiología, laboratorio bioquímico y al residente 😉 ¡Y todo cabe en tu bolsillo!

El nombre “tricorder” (“tricodificador” en castellano) hace referencia a las tres funciones del gadget médico: escaneo, análisis y diagnóstico. Y
todo eso en un único instrumento portátil. Así que, ¿qué hay de este súper gadget? ¿Lo implementarán pronto en tu hospital?

Va a ser que no. Vamos a revisar el estado de la situación:
Un tricorder es muy útil, la comunidad médica estaría agradecida por su creación. Por los mil y un beneficios que revisaremos después. Por ese motivo, alguien quiso finalmente para incentivar la creación del dispositivo fuera de la ciencia ficción.

Fue la gente de Peter Diamandis quién creó en 2012 la Fundación XPrize, que anunció el Qualcomm Tricorder XPrize. Una competición de cinco años de duración (después de todo no se trata de desarrollar una App, ¡sino un tricorder!) El premio, millones de dólares. Así que, incentivo, se creó.

¿Cuáles eran las exigencias generales de los dispositivos presentados al concurso?

  • Diagnosticar de manera adecuada 10 enfermedades obligatorias y 3 a elegir.
  • No ser invasivos.
  • No necesitar muestras.
  • Funcionar incluso en el caso de que el paciente no coopere.
  • Funcionar sin necesidad de que un profesional de la salud esté presente.
  • Dar una experiencia satisfactoria al consumidor.

 

Los signos vitales obligatorios (5):

  • Presión arterial
  • Ritmo cardiaco
  • Saturación de oxígeno
  • Frecuencia respiratoria
  • Temperatura

 

Enfermedades obligatorias (10):

Anemia, fibrilación auricular, EPOC, diabetes mellitus, leukocitosis, pneumonía, otitis media, SAOS, infecciones urinarias, Atrial Fibrillation, Chronic Obstructive Pulmonary Disease (COPD), Sleep Apnea, ITU y la ausencia de enfermedad (obviamente importante que tenga claro que es la normalidad)

 

Enfermedades a libre elección (3):

Lipemia, intoxicación alimentaria, VIH, HTA, hipo/hipertiroidismo, melanoma, mononucleosis, pertussis, shingles, faringitis por S. pyogenes.

 

And the winner is…

Ta ta ta taaaa: DxtER de Final Frontier Medical Devices de Pensilvania. Recibieron el mayor premio de 2,6 millones de dólares, mientras que el segundo clasificado, Dynamical Biomarkers, de Boston, obtuvo 1 millón.

Dxter o TricorderFuente: Vista.today

En una entrevista con The Washington Post explican sus creadores de qué es capaz el DxtER: diagnostica hasta 34 enfermedades diferentes tras su chequeo inicial. Entre ellas figuran la diabetes, la hepatitis A, la hipertensión, la anemia, la neumonía, la mononucleosis o una infección urinaria. Además de la ausencia de cualquiera de las patologías. Y, lo que resulta más rompedor, puede ser utilizado de manera autónoma por el propio paciente, siguiendo los pasos que el mismo aparato indica.

 

¿Cómo lo consigue?


Recordamos que todos estos datos los queríamos obtener de forma no invasiva con un simple scan, (y no me refiero a algo tipo TAC o PET…). En principio no se tenía que tocar el cuerpo del paciente para nada!

Sin embargo, el DxtER finalmente sí requiere cierto contacto físico. De hecho, el kit que lo integra –en total, poco más de dos kilos de peso– incluye cinco periféricos que hay que colocar sobre diferentes partes del cuerpo y que están conectados mediante Bluetooth a un iPad Mini. En la tableta el usuario puede ver los resultados obtenidos en el análisis en pocos minutos.

 

¿Está disponible ya?

En fase de pruebas. Por el momento, tal y como ocurre con cualquier dispositivo novedoso en el mundo de la medicina, el DxtER está en fase de pruebas. Uno de los centros en los que se está testeando es el Lankenau Medical Center, ubicado en Pensilvania (EEUU), lugar de trabajo de Basil Harris, miembro del equipo creador del dispositivo.

Aun así, según han aclarado desde Final Frontier Medical Devices, su trabajo todavía no ha terminado. Las propias fundaciones impulsoras del concurso se comprometieron a invertir hasta 3,8 millones de dólares adicionales para perfeccionar los prototipos –además del DxtER, los otros Tricoders finalistas seguirán recibiendo fondos– y conseguir llevarlos hasta el consumidor final.

 

Coste en el mercado

Los organizadores exigieron que los prototipos presentados tuviesen un precio más o menos asequible. Es decir, tecnología puntera pero no a un coste prohibitivo.

De acuerdo a las estimaciones de Charron (uno de los creadores), el DxTER, una vez optimizado y aprobado por las autoridades sanitarias, podría conseguirse por un precio de entre 200 y 400 dólares.

¿Qué haremos con el tricoder?

El uso en el propio domicilio por parte del paciente es quizás el contexto médico en el que el DxTER tendría un encaje más obvio. Sin embargo sus creadores destacan que las opciones son múltiples.

Por ejemplo, su utilización en las urgencias de un hospital podría agilizar el diagnóstico y tratamiento de algunos pacientes. Algo similar ocurriría en situaciones de emergencia, como en la gestión de tragedias humanitarias, campos de refugiados o catástrofes naturales.

A la luz de estas ideas, reflexionemos sobre los pros y contras.

 

Pros:

Ahorra tiempo

  • Con que detecte adecuadamente las constantes vitales, ahorra tiempo valioso a todos los trabajadores de la salud, no solamente al médico. Eso libera tiempo para la atención directa del paciente.
  • Si esos datos se suben automáticamente a la base de datos del paciente, encima se ahorra tiempo para tareas burocráticas.
  • Ayuda a descongestionar las instituciones de atención al paciente.

 

Ahorra dinero

  • Sinceramente faltan todavía suficientes datos sobre el coste definitivo tanto para el aparato como para el uso (¿habrá algún tipo de contrato mensual?), pero sí que está fuera de duda que la fusión de tantas funciones en un solo aparato acaba ahorrando pasta. Es bueno para la sanidad y es bueno para el paciente. Pensemos solamente en los smartphones. Claro que son caros, pero distingamos cuántos aparatos tecnológicos combinan en uno y lo que realmente ya no hay que comprar (cámara, ordenador, etc) Al final hay que decir que ofrecen un buen trato.

 

Emancipa al paciente

  • El paciente recibe acceso a una vigilancia continuada y de 
bajo coste de estado de su salud.
  • Se involucra más en el seguimiento de su salud, el dispositivo 
puede incentivar a las personas a cuidarse más.
  • El aparato facilita más datos y una ayuda para interpretarlos. Además, favorece la comunicación entre el paciente y el médico experto, obteniendo una relación más respetuosa.

 

Contras:

Quedan todavía muchas preguntas abiertas, ya que no hay experiencia del impacto en la vida real de un artilugio así.

  • ¿Es conveniente dejar tanta información en manos del paciente?
  • ¿Qué riesgos tiene para el paciente?
    • Ni el paciente ni el gadget tienen las competencias necesarias para saber cómo interpretar la compleja interconexión de diferentes datos.
    • Podría ser que paciente y tricorder se autodiagnostiquen de manera errónea y el paciente no recurra a un profesional cuando lo necesite.
    • O que, al contrario, se crea enfermo cuando no lo está, como cuando alguien introduce sus síntomas en Google y siempre 
le saldrá lo peor y al final piensa que se va a morir.
  • Por último, ¿nos conviene un aparato que puede quitarnos el trabajo?

Elaborando estos pros y contras, creo que queda claro que los márgenes de aplicación para el uso controlado del dispositivo tienen que estar muy bien definidos antes de su implementación en los sistemas sanitarios.

Además de unas guías de seguridad y de control constante por un profesional. Un poco como las cajas de autoservicio.

Aquí entra el médico, los pacientes siempre necesitarán a los médicos como interpretadores (de momento…) Pero emancipar al paciente es útil y será posible en el futuro. Además, a los médicos nos irá genial la recolección de datos. Tanto para el seguimiento detallado de un paciente concreto de por vida, como en relación a la creación de big data.

 

Resumen

No se ve nada en el mercado de momento ni en el futuro próximo. Los prototipos que hay, se ven algo patosos y grandes, ¡nada sexy como habíamos pedido!

Pero los retos para el tricorder no son únicamente tecnológicos, sino también legales. Todas las autoridades estatales en materia de salud se oponen actualmente al desarrollo de esta tecnología (gran sorpresa, con lo progres y flexibles que son normalmente).

Sin embargo, en tiempos en los que la viabilidad de la sanidad universal está en duda, un dispositivo capaz de facilitar la recolección de datos de los pacientes, aumentar la eficacia del sistema sanitario e incorporar la medicina a la vida diaria de la población general ofrece una perspectiva demasiado atractiva como para ser dejada de lado.

Conclusión, aquí hay todavía trabajo, pero la idea vale totalmente la pena.

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