AumentaciónBiohacking y aumentación humana

¿QUÉ SE HACE PARA SUPERAR LAS LIMITACIONES DEL CUERPO HUMANO?

Bebidas energéticas, gimnasios, culturismo, triatlones y productos de autoayuda para conseguir vencer esas limitaciones de tu mediocre físico y las debilidades de carácter
correspondientes…

Curiosamente, si buscas en Google “superar las limitaciones humanas” todos los resultados se dirigirán hacia tu masa muscular.

¿Y SI LO ENFOCAMOS DESDE EL PUNTO DE VISTA TECNOLÓGICO?

Esto es lo que en inglés se ha venido a llamar Human Augmentation y en español, Perfeccionamiento humano (también Aumentación Humana). No tiene que ver con deporte y suplementos y es un tema al que se le tiene que dar la importancia que se merece. Por ello, empezaremos definiendo algunos conceptos respecto al tema: evolución dirigida, transhumanismo, posthumanización, singularidad…

 

DIFERENTES NOMENCLATURAS

Perfeccionamiento o Aumentación (de su traducción del inglés):

En este contexto, hablamos de la superación de las limitaciones actuales del cuerpo humano a través de medios tecnológicos o biológicos.

Transhumanismo:

Movimiento intelectual que promueve el perfeccionamiento humano mediante tecnologías sofisticadas.

Cyborgismo:

Un cyborg (abreviatura de “cybernetic organism”) es la fusión de un ser humano con componentes tecnológicos, mecánicos o electrónicos, como implantación de microchips, órganos artificiales mecánicos, prótesis avanzadas, etc.

Singularidad:

No hay que temer al concepto de “singularidad” según lo describe Ray Kurzweil (inventor, futurista, escritor, filósofo, científico especializado en Inteligencia Artificial y actual Director de Ingeniería de Google). Hay otras definiciones pero esta es la más aceptada.
La Singularidad es un concepto futurista que contempla la unión definitiva entre inteligencia humana e inteligencia artificial. Nuestra mente se encontrará en la nube y tendrá a su disposición una inmensa potencia computacional que conllevará una explosión del conocimiento humano (velocidad de cálculo, capacidad de memoria, manejo de datos, intercomunicaciones con otros seres humanos, etc.)

 

¿POR DÓNDE EMPEZAR?

 

Como vemos, los términos están relacionados entre sí, y vamos a ampliar cada uno de ellos por separado. Para enfrentar la temática recomiendo empezar con el de perfeccionamiento / aumentación, porque proporciona una introducción general al tema. Para un neófito, pasar directamente a la singularidad sería empezar la casa por el tejado… Cada cosa a su tiempo.

 

LO BIEN VISTO VS. LO INACEPTABLE

 

Hoy en día, ya tenemos indicios de cyborgismo dentro de la práctica médica habitual. Sin ir más lejos, una persona con un marcapasos o un audífono ya cumpliría los criterios para ser un cyborg (y nadie lo criticaría). No sucede lo mismo con la aumentación. En esta página, los cyborgs pertenecen a un subapartado dentro de la categoría aumentación.,

La diferencia radica en su uso: en la práctica médica habitual, la tecnología se usa para mejorar la salud del paciente-cyborg. Con la aumentación, nos implantamos artilugios tecnológicos “por vicio”, porque deseamos enriquecernos (aumentarnos) y no para paliar una carencia orgánica. Los defensores del perfeccionamiento humano defienden la idea de utilizar las innovaciones tecnológicas para ir más allá de recuperar las habilidades perdidas, dotando al ser humano de posibilidades que hubieran sido impensables de otra manera. Y aquí empieza el debate…

 

¿QUÉ SE ESTÁ DESARROLLANDO?

 

Los partidarios de la aumentación sostienen que es deseable mejorar la condición humana, recurriendo a medios tecnológicos o biológicos que interactúan con el organismo humano. Por ejemplo: prótesis robóticas, exoesqueletos o implantes cerebrales, cada vez más frecuentes en personas con alguna discapacidad motora o sensorial, o bien con alguna extremidad amputada.
Las investigaciones sobre el desarrollo de implantes neuronales y sistemas de comunicación ordenador-cerebro (brain-computer Interface) avanzan día a día y están revolucionando el mundo de la medicina.

Aquí en Barcelona mismo hay varios grupos de investigación asociados a diferentes universidades que se mueven en el ambiente con ideas y resultados bastante interesantes.

 

Una interface cerebro-computadora, BCI (brain-computer interface) se define como la tecnología que permite una comunicación directa entre un cerebro y un dispositivo externo, para poder interactuar y decodificar la actividad neuronal. Esta conexión puede ser de carácter:

  • Invasivo: p.e. implantación y uso de tecnología dentro del propio cerebro, como electrodos colocados quirúrgicamente.
  • Parcialmente invasivo: p.e. grabadores externos que detectan señales de dispositivos implantados superficialmente. Un ejemplo es la Electrocorticografía (ECoG), que registra la actividad del cerebro a través de una rejilla de electrodos que se incrusta quirúrgicamente.
  • No invasivo: Involucra sensores o electrodos externos, como sucede con la Electroencefalografía.
 
 

Un estudio reciente en la Universidad de Stanford destacó que los pacientes que sufren algún tipo de parálisis podían mover con éxito un cursor en una pantalla simplemente imaginando el movimiento correspondiente de la mano. Para permitir esta hazaña, se implantaron en la corteza motora de cada paciente unos electrodos que registraban las señales cerebrales generadas. Estas señales se transmitían a una computadora que las descodificaba y accionaba el cursor.

 

¿QUIÉN HACE QUÉ?

 

Musk y Neuralink

 

Elon Musk es un nombre con unas credenciales que no necesita presentación, pero, por si acaso, dejemos caer unos nombres: #TeslaMotors, #SpaceX, #SolarCity, #Hyperloop, #IhateZuckerberg…

 
 

Neuralink es uno de sus últimas criaturas y, según el señor Musk, con la ayuda de las “neuroprótesis” se podrían incluir novedades cognitivas tales como la comunicación telepática, la memoria adicional o la visión nocturna.
Estas“neuroprótesis”, una vez implantadas, se adaptarían al cerebro y le brindarían nuevas capacidades digitales. (Obviamente, la clave está en el término generalista adaptarse al cerebro ¿En qué consiste “adaptarse”? No lo sabemos todavía).
Resumiendo, Elon Musk quiere usar un tipo de tecnología a la que llama “laberinto neuronal” (neural maze), que actúe dentro de nosotros mediante Inteligencia Artificial y nos convierta en una especie de cyberborgs.,¡Importante! No hay que confundirlos con los cyborgs. Este último sería la versión “sencilla”, mecánica, electrónica, robótica, tuneada, mientras que un cyberborg es un nuevo organismo cibernético cuyo cerebro tiene a su disposición Internet, Inteligencia Artificial y Big Data. Podemos afirmar, pues, que un cyberborg vendría a ser como la versión premium del cyborg.)

 

Hasta aquí la teoría. En la práctica, de los más de 80 mil millones de neuronas que tenemos en el cerebro ¿a qué cantidad de neuronas crees que hemos podido llegar con las prótesis actuales? Solo 100. Eso es todo.

 

Kernel

 

Este último dato surge de la empresa Kernel, fundada por Bryan Johnson, un emprendedor de Silicon Valley menos famoso que Elon, pero que es competencia directa.
El joven inversor afirma que lo que realmente falta es un mayor ancho de banda. Esto permitiría establecer un contacto directo entre el dispositivo técnico, la prótesis y la estructura neurológica cerebral.
Perseguir esta meta no nos llevaría únicamente al perfeccionamiento de la inteligencia humana. sino que, por el camino, también ayudaría a investigadores y médicos a comprender mejor las enfermedades y disfunciones neurológicas, como la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson o la depresión y la ansiedad.

 

Human-Oriented Robotics and Control Lab

 

El tema del ancho de banda también tiene ocupado al profesor Panagiotis Artemiadis de la Universidad Estatal de Arizona. En su laboratorio Human-Oriented Robotics and Control (HORC, laboratorio de robótica y control orientado al ser humano”) está tratando de obtener más ancho de banda usando un electroencefalograma de 128 electrodos que permita a una persona controlar un enjambre de drones con su cerebro. “Ya podemos decodificar conceptos básicos como cerrar una mano o mover un codo, pero queremos decodificar comportamientos más complejos”, explica Artemiadis . Este proyecto, lógicamente, ha llamado la atención de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, que han creído conveniente invertir 860.000 dólares en desarrollar esta tecnología de drones controlados por la mente.

 

Nicolelislab

 

Por otra parte, el neurocientífico Miguel Nicolelis, quien ha construido exoesqueletos controlados por el cerebro y una interfaz de cerebro a cerebro que permitió a una rata en los Estados Unidos utilizar los sentidos de otra en Brasil, está de acuerdo con Artemiadis. No hay peligro de que los humanos nos volvamos irrelevantes hasta que las máquinas puedan replicar a la perfección el cerebro humano, algo que, a su modo de ver, es imposible.
“La idea de que las máquinas digitales, no importa cómo de hiperconectadas o poderosas sean, superen un día la capacidad humana es una auténtica tontería “, declaró a The Guardian.
Nicolelis sostiene que, al contrario de lo que afirman los partidarios de Musk y de la Singularity, como Kurzweil, el cerebro no es computable porque la conciencia humana es el resultado de interacciones no lineales e impredecibles entre miles de millones de células.
“Nuestros cerebros no funcionan de manera algorítmica ni son máquinas digitales”.
Sin embargo, reconoce que la automatización digital conducirá a un “serio desempleo” entre las personas que realizan ciertas “tareas rutinarias” que pueden ser fácilmente replicadas por las máquinas; pero predice que los humanos retendremos el control final.

 

Licina y los biohackers

 

El biohacking es una tendencia científica que puede revolucionar la ciencia tal y como la conocemos y la vivimos, pues exige una comunión íntima entre el practicante y el instrumento tecnológico: su propio cuerpo.
A primera vista, la palabra nos resulta chocante. ¿“Biohacking”? Biología + hacking. Dos palabras que resumen una nueva práctica científica en la que, los que forman parte de ella, convierten sus propios organismos en auténticos laboratorios caseros, con el objetivo de ampliar sus capacidades físicas y mentales.
Partiendo de la base de que el organismo humano es una máquina que, por supuesto, puede mejorarse, los biohackers experimentan de distintas formas, desde la secuenciación de sus genomas a la implantación de dispositivos electrónicos subdérmicos o incluso poniendo a prueba su organismo con ensayos físicos directos, como la exposición a elementos químicos.

 

 

En este último caso, un equipo de investigadores del grupo Science for the Masses (SfM) de California, utilizó el cloro e6 (Ce6) para adquirir temporalmente visión nocturna sin necesidad de llevar ningún wearable-gadget ahora tan de moda.
El conejito de indias fue en este caso Gabriel Licina, quien, tras algunos experimentos previos con animales, aceptó ser el primero en probar el compuesto químico en sus propios ojos. El resultado fue la obtención de visión nocturna sin gafas con un alcance de hasta un máximo de 50 metros.

Lo interesante del biohacking es que parte de la idea de que no se necesita tener un chip implantado en el cerebro para mejorarlo, sino que también se pueden incluir trucos biológicos. Y según John Cryan, no debemos preocuparnos demasiado por los cables y los microchips. “Cuando hablamos de aumentar el cerebro, es vital pensar también más abajo del cuello. La neurociencia debe comprender la importancia de las señales de la periferia: del sistema inmunitario, como las hormonas intestinales o la microbiota”.

 

ARGUMENTOS Y CONTRAARGUMENTOS: ¿CUÁLES SON LAS CRÍTICAS? ¿POR QUÉ NO DEBERÍAMOS HACERLO O POR QUÉ SÍ?

 

Argumento 1: La aumentación humana es antinatural y por tanto no se debería llevar a cabo.

 

“Es un mito que la aumentación sea una cosa nueva” dice Amal Graafstra, la pionera de implantes de microchips cerebrales. “Desde que los primeros humanos recogieron palos y rocas del suelo para utilizarlos como herramientas, hemos estado mejorándonos. Las herramientas simplemente se han ido haciendo más pequeñas y menos incómodas de utilizar. Esta ha sido siempre la tendencia, y continuará siéndolo. Del palo y la roca, al acero forjado, a los circuitos impresos, a la terapia génica y más allá…”

Siempre habrán opositores a las aspiraciones transhumanistas con el argumento que es antinatural. Y a mi modo de ver es una crítica absurda. Pues esto significa que, alguien pretende definir la “humanidad” como algo que se parece exactamente a él o ella o como un concepto único e inmutable.

Neil Harbisson, es el primer cyborg oficial que tiene una antena implantada en el cráneo que le permite “oír colores”. Neil es ciego a los colores. Padece un total daltonismo por una rara condición genética. Él rechaza totalmente la idea de lo antinatural.
“Algunos pueden pensar que nos volvemos menos humanos si nos modificamos a nosotros mismos. Pero yo pienso que no hay nada más humano que hacer justamente eso” -argumenta Neil. “Estoy decididamente en desacuerdo con los que piensan que nuestra unión con la tecnología nos alejará de la realidad, de la naturaleza o de otros seres vivos. En mi caso, fusionarme con la tecnología no hace que me sienta más cercano a máquinas o a robots, sino todo el contrario.”

 

EL PRIMER CYBORG DEL MUNDO, NEIL HARBISSON.
Fuente: conciencia-2s.blogspot.com.es

 

Argumento 2: Desigualdades sociales.

 

Estos avances no estarán al alcance de todo el mundo y eso creará una sociedad en la que las personas con menos recursos tendrán una desventaja injusta respecto a una élite privilegiada.

 
 

Ray Kurzweil, Jefe de Ingeniería de Google (entre muchas otras cosas), afirma “Como al principio de todos los avances tecnológicos, la tecnología es todavía imperfecta y el precio es exorbitante; es cierto que la difusión se limita inicialmente a un pequeño grupo elitista. Pero pasado un tiempo, en su etapa de maduración (cuando la tecnología funcione realmente bien),, llega siempre una bajada de precio. Un ejemplo real está en los smartphones. ¿Se puede decir que el smartphone está limitado hoy en día a una pequeña élite privilegiada?”
Por mi parte, estoy totalmente de acuerdo con la teoría de Kurzweil. Los millennials no lo han vivido, pero todos los mayores de 25 años recuerdan aquellos primeros teléfonos móviles. Lejos de ser smartphones, solo servían para llamar, eran de pésima calidad y gigantescos. Pesaban aproximadamente 2 kg. y había que llevar la batería aparte en una mochila. Además, eran carísimos. Exactamente como comenta Kurzweil, un imperfecto producto de lujo, alcanzable por entonces sólo por los más ricos.

 
 

 

Argumento 3: La aumentación resultará en una sociedad monolítica, perderemos nuestra individualidad porque todo el mundo se aumentará de la misma manera.

 

El escritor transhumanista Gennady Stolyarov II, conocido por su libro Death is Wrong, prevé otro resultado. En vez de “optimizarnos de manera implacable hacia un modelo de perfección uniforme”, predice una explosión de diversidad. “Diferentes personas se aumentarán de diferentes formas, mejorando sus habilidades en diferentes direcciones. No veremos una jerarquía monolítica de algunos humanos aumentados en la cima, mientras que los no aumentados quedarán relegados al fondo.” Su deseo: “Una aceptación más amplia de las tecnologías emergentes podría crear un futuro en el cual florecerían un millón de flores aumentadas.”

Existe otro contraargumento basado en una predicción del futuro que hasta ahora solamente se le ocurrió a Elon Musk.
“Los humanos tienen que convertirse en cyborgs para seguir siendo relevantes”.
A medida que la IA se haga más sofisticada, comportará una pérdida de puestos de trabajo importante. Un desempleo masivo será probablemente la consecuencia. “Habrá cada vez menos trabajos que un robot no pueda hacer mejor.” afirmó en el World Government Summit en Dubai.

“Si los humanos quieren seguir contribuyendo y dando valor a la economía, tenemos que aumentar nuestras capacidades mediante una fusión de inteligencia biológica e inteligencia mecánica. Si fallamos en hacer eso, nos arriesgamos en convertirnos en las mascotas de la IA”.
De esta situación podríamos deducir una doble tarea: limitar las capacidades del adversario y aumentar las nuestras propias.

Quisiera subrayar que Elon Musk es un conocido crítico de los peligros de unos avances descontrolados de la inteligencia artificial. “Terminator” es para él un escenario muy posible. De hecho, tuvo un rifirrafe público bastante serio sobre el tema con Mark Zuckerberg, que está en el otro extremo de la opinión. Zuckerberg se frustra mucho con que la gente le tenga tanto miedo al tema.

 

ZUCKERBERG VS. MUSK

 
 

El impacto de los avances industriales y tecnológicos en los mercados laborales son un tema clásico de problemas de adaptación de los humanos a una nueva realidad laboral y social. Ya sucedió con la revolución agrícola y con la revolución industrial. Desde siempre, esos cambios radicales comportan olas transitorias de desempleo y una adaptación social forzada. Sin embargo, nos pondríamos todos de acuerdo que, a la larga, la humanidad salió beneficiada.

 

DUDAS DE UNA ESTUDIANTE DE MEDICINA

 

Críticas que para mí son más reales e interesantes: ¿Qué pasa con la implementación ‘real’ de esas ideas? Me refiero a las dificultades médicas reales:

 

  • Infección: implantarse cosas es una entrada fantástica de infección, sobre todo en el cerebro. Hay que ir con cuidado aquí.
  • Rechazo: ¿qué materiales nos implantamos? Pensemos en las válvulas cardíacas, poca broma, la consecuencia es anticoagulación de por vida. Esto no sería viable.
  • Efecto a largo plazo: ¿qué pasa al cabo de un tiempo con las cosas que tenemos dentro de nuestro cuerpo? Hablo de irritación de nuestros tejidos, ¿qué efecto tienen estos materiales, agentes, estímulos, p.e. una fuente intracraneal permanente de ondas magnéticas o eléctricas?
  • Conocimientos: ¿Entendemos lo suficiente al cuerpo humano y su biología para poder aumentarla tecnológicamente sin “dañar” lo que tenemos? Sobre todo, veo con cierto escepticismo cualquier cosa que nos implantemos en el cerebro.
 

UNA EXPERIENCIA PERSONAL

 

Mis prácticas en la planta de neurología no ayudaron a resolver muchos de mis interrogantes. No me lo toméis a mal, apreciadísimos compañeros de Bellvitge. Pero la conclusión general de mi paso por la planta fue una decepción del estado de la medicina.

No me voy a centrar ahora en las cosas maravillosas que ya sabemos hacer (que pienso que son la excepción), pero, en la mayoría de los casos, el papel predominante del neurólogo es ir siguiendo el estado y el descenso del paciente, apuntarlo y paliar (si tenemos suerte).

Gritando: “ANTONIO, DIGAME SU NOMBRE.” sin respuesta.
“ANTOOONIO, MIRE A LA PUERTA.” mirada vacía.
“ANTONIO, ¿SABE DÓNDE ESTÁ?”. más de lo mismo.
Un apunte al expediente y pasemos al l siguiente. Esto más o menos es la base del día a día

Una vez que hay una lesión cerebral, no podemos hacer nada. Es muy frustrante que nuestro servicio se limite a la evaluación del daño. De curar o arreglar, nada. ¿Cómo podemos pensar en domar el cerebro si no somos ni capaces de solucionar las secuelas de un ictus?

 

EN LA FICCIÓN

 

La idea no es nueva. Esto lo saben hasta las personas que no les gusta la ciencia ficción. Es imposible que alguien no haya visto nunca una película que tratara el transhumanismo, aunque no fuera de forma directa.

La superación de los límites inherentes de la condición humana ha sido desde siempre un tema que ha dado para muy buenos guiones, aunque generalmente con polémica y desde un punto de vista pesimista.

Incluso en visiones tecno-entusiastas como Star Trek se trataba la manipulación genética como un peligro que amenazaba a la humanidad. Un tema recurrente es la creación de una casta superior, aumentada, y una inferior, no aumentada.

Uno de los elementos más importantes en los relatos futuristas de ciencia ficción es la robótica. Pero las referencias no son solo sobre la creación de humanoides sirvientes de las personas, sino sobre el uso de partes mecánicas que, usadas como prótesis, brindan capacidades sobrehumanas.

Ejemplos sobran tanto en la pantalla grande como en la pequeña. En “El hombre nuclear” (1974), el astronauta Steve Austin sufre un grave accidente y varios de sus miembros y órganos vitales son reemplazados con partes cibernéticas. Esto lo convirtió en un ser extraordinario. En la saga de “La guerra de las galaxias” (1977) vemos cómo Luke Skywalker y su padre Anakin (que luego se convirtió en Darth Vader) pierden miembros y reciben partes robóticas. También “Gattaca” (1997), imaginaba una sociedad distópica de seres humanos “perfectos” en la cima y la plebe “normal” que habitaba los estratos sociales más bajos de una pirámide inamovible.

En los últimos años hemos visto nuevas visiones como “Transcendence” (2014), la historia futurista de un profesor que ha dedicado su vida a crear una inteligencia artificial capaz de procesar y almacenar toda la información y conocimiento del planeta. Tras sufrir un atentado, se ve forzado a trasladar su consciencia a una supercomputadora que le permita expandir su conocimiento y lograr hacer del mundo un lugar mejor donde vivir. Es todo un tratado tecnológico con diálogos de alto nivel filosófico como el siguiente:

– Asistente: “¿Básicamente lo que quiere usted es crear un Dios?”
– Profesor: “Interesante pregunta. Pero, ¿no es eso lo que el hombre ha hecho siempre?”

 

CONCLUSIÓN

 

Personalmente, love it. Totalmente a favor, encantadísima con la idea. Lo que me preocupa más es que no tengo claro si nuestro dominio sobre la biología ya está en ese punto en el que podemos manipularla con seguridad. Existe todavía una brecha entre lo que podemos hacer tecnológicamente y lo que sabemos hacer biológicamente.

 
 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario